
buscadores de sustento en visceral herida;
ofrenda virginal al gentil macho,
que se atreve a penetrarte hasta el enigma,
domesticando la femenina y dura esencia,
estremecida con los golpes en la sima.
Un minero que seduce a la montaña,
va horadando su oquedad con fe sincera,
esperando recoger a cada instante,
el regalo que sumisa ella te diera:
veta de gloria escondida en lo profundo,
cual mujer enamorada que se entrega;
a cambio del sudor y del trabajo
de un hombre recio en las entrañas de su tierra.
Magui Montero
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