Algunas veces pienso...

Algunas veces pienso...
Fotografía tomada por Gustavo L. Tarchini

miércoles, 17 de diciembre de 2008

CUENTO DE NAVIDAD

En el silencio nocturno la mujer permanecía con los ojos abiertos, mirando a sus dos hijos dormir plácidamente. La luz de la luna le permitía observar con claridad sus cuerpitos, durmiendo en el catre, bajo el alero del rancho.
Suspiró mientras pensaba, que faltaba solo un día para la Navidad. Al menos, la venta de la manta tejida en el telar, le había proporcionado el dinero necesario para tener una cena con pan dulce incluido para la Nochebuena; pero los niños no tendrían regalos, aunque nunca los había escuchado quejarse.
Oía de a ratos el ruido de los vehículos que pasaban y frenaban, cuando tomaban la curva, en la ruta cercana y se fue durmiendo, acunada por los sonidos del monte.
Amaneció, los pequeños murmuraban y soltaban risitas de complicidad. Iban y venían corriendo entre los cabritos que jugueteaban con ellos.
-Oye Manuel, quizás el Niño Jesús no nos trae juguetes porque no adornamos nuestra casa.
- Si Alicia, busquemos cómo decorarla, esta noche a las doce nacerá, debemos pensar en algo.
Los hermanitos corrieron al monte, trajeron un gajo de garabato(*) y lo pusieron en el costado de la galería, fijándolo dentro de una lata que llenaron con tierra húmeda y apretaron, para que quedara erguido.
Juntaron flores del campo amarillas, azules, blancas y rojas que fueron incrustando en cada una de las espinas; con restos de lana que su mamá teñía para luego tejer las mantas anudaron frutos de algarroba y mistol que colgaron de las ramas. Un grupo de arañitas se sumo a la fiesta; tejieron su trama hacia uno y otro lado ayudándolos en la decoración.
Al caer la oración el rocío nocturno fue depositando pequeñas gotas en las flores y en la tela de araña; la luz del candil las hacía brillar como cientos de caireles de cristal. Las luciérnagas se posaron sobre las ramas encendiendo y apagando sus linternas formando una visión maravillosa.
Como broche final Alicia y Manuel limpiaron un muñequito, lo envolvieron con trapitos de colores, lo colocaron sobre un puñado de yuyos recién cortados y pusieron arriba la estrella tejida con hojas de chala. (**)
La madre sirvió la cena, mientras su angustia crecía. Los niños jugaron y rieron divertidos; agradecieron a Dios por la dicha de tener un plato de comida y rogaron por aquellos que no podían tenerla.
Los grillos hicieron coro con su cri-cri acompañando las voces infantiles que junto a la mamá entonaron villancicos.
Se acostaron felices, con la ilusión de que el Niño Jesús les dejaría un presente, pues habían vestido de fiesta la casa en honor de su nacimiento.
La madre siguió acomodando platos y cubiertos, mientras los niños dormían plácidamente. Luego se alejó un poco, quería caminar, pensar como les explicaría cuando despertasen, porqué no había regalos.
Sus pasos la llevaron hacia el camino, la claridad nocturna le permitía ver la ruta como una cinta plateada, miró hacia arriba mientras oraba, y miles de estrellitas parpadeantes convirtieron el cielo en un terciopelo cubierto de lentejuelas. Una bella Nochebuena terminaba y se iniciaba la Navidad.
A la vera del camino le llamaron la atención las cajas diseminadas cerca de la curva. Seguramente habían caído de algún vehículo que pasara. Las levantó y volvió en dirección al rancho.
En el firmamento, la Cruz del Sur brillaba, mientras unas lágrimas surcaban el rostro de la mujer. Nítidamente pudo percibir en la cara de la luna, esa imagen del Nacimiento que su madre le enseñara a ver cuando era niña. Sus hijos tendrían regalos de Navidad! El Niño Jesús se los había traído…
La mujer comenzó a cantar suavemente “Noche de Paz, Noche de Amor, todo duerme en derredor…”

Magui Montero
NOTA: Imagen extraída de internet
(*) garabato: especie de arbusto espinoso (**) chala: hojas que recubren el choclo, se usan para hacer artesanías vegetales.

7 comentarios:

Gizela dijo...

Qué te puedo comentar ante esta lindura Magui...
Espero que tu cuento se multiplique por el mundo y muchos vehículos, dejen cajas diseminadas por el camino...
Lindo amiga, muy lindo
FELIZ NAVIDAD PARA TI
Besos Gizz

roxana dijo...

Que hermoso cuento. Que sentido y emotivo. Me gustó!!!!!
La noche buena y Navidad tiene para mi un sentido muy profundo y bello. Recuerdos de todo tipo se me acerca y los recibo y los voy sumando navidad tras navidad. De eso se trata la vida de SUMAR!
Un beso
Roxana

Tormenta dijo...

Precioso cuento que llega al corazón. La música al abrir el blog, extraordinaria.

Un saludo,

T

Antonia Moreno-Arcoiris dijo...

Tus palabras son regalos navidenos, repartidos a lo largo del año.
Besos envueltos en amistad.
Arcoiris.

Magui Montero dijo...

Hola a mis queridos amigos! Gracias por sus palabras! La Navidad es una fiesta "especial" para todos. Por eso les deseo una hermosa Nochebuena y mejor Navidad; que el nacimiento del Niño Jesús sea pródigo en buenos sentimientos, Amor y Paz en todas partes.
Un abrazo inmenso!
Magui

Minombresabeahierba dijo...

Me fascinó la decoracion:
"Juntaron flores del campo amarillas, azules, blancas y rojas que fueron incrustando en cada una de las espinas; con restos de lana que su mamá teñía para luego tejer las mantas anudaron frutos de algarroba y mistol que colgaron de las ramas" BESOS

Magui Montero dijo...

Me alegra que haya sido de tu agrado la decoración que imaginé. En verdad que entre las flores silvestres hay algunas muy bonitas, de colores vivos. Y justamente es en verano cuando florecen, porque es época de lluvias en mi provincia. Al igual que el algarrobo y el mistol son árboles de nuestra flora autóctona. Cuando imaginé el cuento, traté de pensar en un paisaje norteño; como así el tipo de labor habitual de las artesanas tejedoras.
Un abrazo
Magui

Amo el mar

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fotografía tomada en la costa de Chile por Luis A. Gallardo Cortéz.