Algunas veces pienso...

Algunas veces pienso...
Fotografía tomada por Gustavo L. Tarchini

lunes, 6 de octubre de 2008

SUEÑOS DE FUTURO

Polvaredal, tierra reseca, verano ardiente. Caminos desdibujados por la sequía, el viento levanta polvo semejando niebla pardusca y oscurece las hojas de garabatos y yuyales. Algunos algarrobos resisten a la dura naturaleza, esperan volverse leña para los hogares, aplacar con sus frutos el hambre del pobre y ofrecen sus ramas, cual brazos extendidos, para dar generosa sombra.
En medio de la nada, surgen aquí y allá los techos de ranchos, humildes casitas de nuestro monte, cobijo de los campesinos de piel curtida y reseca, de manos duras, forjadas a golpes de hacha; de mujeres valientes que pelean por la subsistencia de sus hijos. Acostumbrados a la lucha diaria por tener un trozo de pan, elevan su voz al cielo pidiendo agua, ansían un mejor camino en el intento de llegar hasta el pueblo más próximo.
Paridos por la misma tierra, con la esperanza latente, buscan su vida. Hijos de igual esencia; siguen ahí, en el mundo que los vio despertar, férreamente empecinados en crecer, limpios de mezquindades, ofrecen lo poco que tienen a quien se asoma a conocerlos; demuestran que su riqueza es grande, pues la tienen en el alma.
No poseen ojos tristes, guardan el brillo de la inocencia y la fe en que hay alguien que piensa en ellos, el don de creer que existen personas con el corazón abierto y las manos pródigas, no para las dádivas; sino para enseñarles que el trabajo honrado abre el camino hacia un futuro hermoso y cierto. Ser humilde no es sinónimo de vivir vencido; la riqueza es algo que se construye unidos, para la felicidad de nuestro prójimo y la propia. Saben que hay hermanos dispuestos a brindarse por enteros; extendiéndoles las manos, para levantarlos de su postración.
El agua y la tierra son fecundas. El futuro está aquí, depende de los pasos que demos, sin peleas, pacientemente aferrados en cada instante a la lucha de la vida, que no debemos abandonar. Trabajar codo a codo, haciendo las cosas bien, con el esfuerzo unido a la honradez.
Esa es la consigna irrenunciable, la impronta de todo un pueblo, confiar en que el mañana está llegando y la certeza de que se irá convirtiendo en una realidad palpable.
Magui Montero

4 comentarios:

Gizela dijo...

Lindo Magui.
Esperemos, que ese mañana mejor de verdad, llegue pronto.
Me encantó, eso de que ser humilde, no es sinónimo de vivir vencido.
Creo que más bien muchos humildes, en medio de sus necesidades, tienen y dan mucho más al mundo, que personas que nadan en la abundancia, y no saben compartir, no saben vivir con esperanza verdadera
Un beso amiga
Gizz

Magui Montero dijo...

Es cierto Gizela, he podido ver personas que carecen de cosas materiales, pero tienen mucha riqueza interior y otros a los que les sobra dinero; sin embargo carecen de algo elemental, sentimientos de fraternidad, amor, desinterés, para brindarse.
Un beso!
Magui

Shanti dijo...

Magui creo que todos los países de esta hermosa latinoamérica se parecen al tner pueblos así...
Poblados preñados de gente bella, gente sabia, gente pobre pero rica en mundo interior, gente con esperanzas así lo que tenga sobre la mesa sea un pan duro y niños hinchados de lombrices.

Te dejo un abrazo inmenso bella y millones de gracias por esa sensibilidad. Me pusiste el corazón chirriquitico
Te quiero un montón

Magui Montero dijo...

Shanti: Yo aspiro que los pueblos de toda la tierra, conserven su riqueza interior, pero que al mismo tiempo tengan una comida digna en la mesa y un futuro pleno de oportunidades.
Un besote, amiga!!
Magui

Amo el mar

Amo el mar
fotografía tomada en la costa de Chile por Luis A. Gallardo Cortéz.